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Del 10 al 30 de junio: festival de cine español

Del 10 al 30 de junio, tiene lugar en el Cine Utopía el 15º festival de cine español de Luxemburgo. Este año, en cartel, están las películas:

  • Balada triste de trompeta, de Álex de la Iglesia
  • Nostalgia de la luz, de Patricio Guzmán
  • También la lluvia, de Icíar Bollaín
  • Dieta mediterránea, de Joaquín Oristrell
  • Basura – pedazos de vidas, de Carles Torras
  • Capelito, la seta mágica, de Rodolfo Pastor

Más información en la página web del cine Utopía.

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2 pensamientos sobre "Del 10 al 30 de junio: festival de cine español

  1. •Trash – pedazos de vidas

    Todos tenemos mecanismos para recibir, almacenar, procesar y filtrar la información que nos llega a la mente. El propio cerebro se encarga automáticamente. Los avances en neurociencia lo han demostrado. A medida que nos hacemos mayores estos mecanismos se nos refuerzan hasta el punto de que no vemos lo que no queremos ver si bien lo miramos.

    Esto es lo que debe suceder cuando a la gente le pasan ciertas películas por morros. Sí, a menudo la gente que pasa por sensata se estremecen del lenguaje chapucero o corrosivo propio de peones y albañiles mientras aceptan impasibles, y lo que es más grave, en nombre del arte o de la creación… las groserías más inaceptables.

    Ojos que no ven, corazón que no llora. Ya me perdonará el autor, yo no terminé de ver la película.

    El ojo de Buñuel es tal vez la imagen más atroz de la cinematografía mundial y ya clásica. “Un perro andaluz” comienza así y el espectador se prepara a ver una película que con el nombre, por chapucero, yo chupo. Tanto es así que dicen que García Lorca llegó a hacerlo, al sentirse aludido a ello.

    Carles Torras con la película Trash habrá querido transgredir los esquemas narrativos canónicos si se quedan, como Buñuel en su momento. En el momento de la efervescencia de las teorías de Freud de la asociación de ideas, del surrealismo, necesario. Pero la película de surrealismo no tiene y de asociación de ideas no mucho.. Por mí que no pasa mucho más allá de un realismo social. El realismo social a menudo va acompañado de un espíritu de denuncia que el autor -a mí me lo aseguró- tampoco pretende. De hecho el arte de verdad, dicen, tampoco pretende ser moral, pero un artista alguna pretensión debería tener.

    Quizá sea el espíritu del 15-M. Pero el autor -a mí me lo aseguró- tampoco le ve. Será cuestión de sensibilidad. Como el de los toros que a unos tan apasionados y a otros tan esborronen.

    Ojos que no ven, corazón que no llora. Me quedo con el dicho de la sabiduría popular.

  2. Es ya un hecho banal el de poner nombres en inglés a las películas españolas. Trash no es una excepción.
    Las razones por lo que la película que nos ocupa lo ha hecho pueden ser diversas. Tanto diversas como acepciones da una máquina traductora del inglés al español de la palabra trash. Aquí las tiene: basura, desperdicios, hojarasca, paja, porquerías, pacotilla, estupideces, trastos viejos, ñiquiñaque, destrozar, condenar, hacer polvo…
    La que más me ha chocado es ñiquiñaque. Nunca lo había oído. Y vosotros?

    Mientras una palabra siga valiendo tantas significaciones, se podrá decir el revés del dicho, o sea: que una palabra puede valer más que mil imágenes.

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